Cómo elegir el narrador de tu historia (5): el narrador en segunda persona

Cómo elegir el narrador de tu historia (5): el narrador en segunda persona

¿Existe un narrador en segunda persona? Existir, existe. Ya sabes, el que se dirige a ti directamente. Sin ir más lejos, es el que se suele utilizar en muchos escritos para empatizar más con el lector. Y te damos más ejemplos a continuación.

Te vamos a dar dos para empezar, y seguro que te queda claro este papel. El primero de ellos es el de Ítalo Calvino en Si una noche de invierno. En dicha obra, Calvino usa el narrador al estilo de un juego de rol, y con ello pretende que el lector se identifique con el personaje principal y, así, se meta en su propia piel a través de la imaginación.

El otro ejemplo es el de Diario de invierno, de Paul Auster, en la que el propio autor cuenta su historia al lector, de tal manera que éste puede vivir sus vivencias como si lo hiciera en primera persona.

En resumidas cuentas, se trata de una figura que convierte al lector en el verdadero protagonista de la novela, pues hace suyos los acontecimientos. A eso ayuda que su papel es el de un mero descriptor de las cosas tal y como ocurren para que el lector se visualice en la escena. Para ello, la ambientación que logre de las escenas que vaya a narrar será fundamental, de tal manera que la atmósfera que recree sea lo más real posible y, así, envuelva al lector en todo momento.

Y sin olvidar que este narrador se expresa en presente, de ahí que te dirijas a él en este tiempo, puesto que tú no has vivido esas historias, sino que se las estás contando a él para que las viva.

En consecuencia, una figura no exenta de dificultades. ¿Te atreves con ella?

FUENTE: Literautas

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