Curiosidades de “Al final de todo está Dios”

Curiosidades de “Al final de todo está Dios”

«Pocas veces en la vida sabes que te encuentras en el camino correcto. Casi siempre estás preguntándote si lo que haces es lo que quieres hacer en realidad». Reflexiones que se hace Ricardo Guzmán Aguirre, autor de Al final de todo está Dios, obra de la que le hemos pedido que nos cuente más. Y las que siguen a continuación son el resto de las reflexiones que le provoca una obra de tal envergadura.

«Hace cinco años no tenia idea de que podía escribir un libro acerca de todas las experiencias que me ha tocado vivir. Me quedé sin trabajo en el año 2013, y comencé a buscar trabajo de mil maneras, y hasta la fecha no tengo un trabajo permanente. Por el momento estoy trabajando eventualmente ofreciendo asesoramiento, y también reparando y manteniendo equipo informático de la marca Apple. Pero durante todo este tiempo me estuve preguntando por que razón no encontraba trabajo. Pasé por momentos bien difíciles económicamente. Sin embargo, un par de años antes de perder mi trabajo, comencé a tener una visión: despertaba a veces a la una, a las dos, o a las tres de la mañana, y al abrir los ojos veía el cielo abierto. Parecía como si el techo de mi dormitorio no existiera, y observaba una cantidad tan grande de estrellas que no podía contar. Repito, esto lo comencé a ver dos años antes de que me quedara desempleado, y hasta la fecha sigo teniendo la misma visión», comenta Ricardo Guzmán Aguirre

¿Y ahora? ¿Sigue viendo las mismas visiones? ¿Son las que le impulsaron a escribir Al final de todo está Dios? «Desde que comencé a escribir el libro ha ido disminuyendo la frecuencia con que se ha presentado la misma visión. Dios siempre habla a nuestras vidas muchas veces y de muchas maneras, sólo que a veces nos cuesta entender su mensaje. “Si hubiese encontrado trabajo, creo que no me hubiera ocupado de escribir, pues estaría cómodo y ocupado en lo secular. Sin embargo, Dios me ha llevado hasta el limite económicamente para hacerme pensar en todo el proceso que tuve que pasar antes. Fue en esos momentos de meditación cuando me dijo que escribiera toda la historia de lo que me toco vivir. Pero, aun con todo lo que Él le estaba hablando a mi corazón, no me veía en ese ámbito. Fue hasta que hablé con mi amigo Luis Ernesto que me di cuenta de lo que Dios quería hacer. Me di cuenta de que escribiendo un libro, mi testimonio llegaría a muchas personas, y que esto podría ser la puerta para que muchas almas recibieran a Jesús como su salvador. Esto me llevó a ver lo relevante que podría ser contar las experiencias que Dios me ha permitido vivir, y de cómo he salido adelante de su mano. Desde el momento que conocí a Dios jamás volví a ser el mismo, y nunca ha pasado por mi mente el volverme atrás».

Y si tienes curiosidad por saber más, no te pierdas Al final de todo está Dios.

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