Curiosidades de “Final de la etapa guevarista o de la imitación del Quijote”

Curiosidades de “Final de la etapa guevarista o de la imitación del Quijote”

Daniel Guevara realiza un ejercicio de síntesis de todo lo ocurrido en el continente sudamericano desde finales de los años 50 del pasado siglo, desde un punto de vista político, en Final de la etapa guevarista o de la imitación del Quijote. Y lo hace con la suficiente mordacidad y capacidad de análisis como para invitar a una lectura reposada de dicha obra. Le hemos pedido que nos hable más de ella, y lo que sigue a continuación es el resultado de dicha charla. Muy, pero que muy interesante, ya te lo advertimos.

En el Club de Ajedrez La Plata, provincia de Buenos Aires, el mismo sitio en que el periodista, escritor y militante argentino Rodolfo Walsh se enteró de los fusilamientos ilegales y clandestinos realizados por los sicarios del general Pedro E. Aramburu y el almirante Rojas en los basurales de José León Suárez, y puso en marcha el mecanismo que acabaría en la fundación de la non-fiction novel o la redacción de Operación Masacre, el autor de Final de la etapa guevarista o de la imitación del Quijote fue objeto de otra revelación inquietante: en la selva de Nueva Orán, en el extremo norte, cerca de la frontera argentino-boliviana, la gendarmería —fuerza armada fronteriza— había aniquilado un grupo guerrillero de inspiración y disciplina guevarista. Su jefe, el comandante Segundo —siendo el Primero el propio Ernesto Che Guevara— había huido de los represores monte arriba, hacia las cumbres andinas. Corría el mes de mayo de 1964.

«En diciembre de 1964, el autor forma parte de un grupo que viaja a la selva de Orán en busca de los restos de Segundo y de Atilio Altamirano, que lo acompañaba —comenta Daniel Guevara—. Ya estaba enrolado en la epopeya guevarista o quijotesca que en 1966 lo llevaría a Cuba para formarse como guerrillero. En Praga, capital de Checoslovaquia, aguardaba a los aspirantes a guerrilleros el primer desengaño: comunistas disidentes los alertaron contra las ambiciones explotadoras e imperialistas soviéticas».

«En 1965, al mismo tiempo que el conflicto chino-soviético crecía hasta el propio enfrentamiento armado, Ernesto Che Guevara, el Quijote de la revolución mundial, ponía en duda en Argel el carácter socialista de la URSS en un foro internacional de los Países no Alineados —prosigue—. A su vuelta a Cuba, Fidel Castro despojó al Che de su cartera de ministro de Industrias, de las insignias de comandante de las FAR, de su carnet del partido único, e incluso —mediante engaño propio de un estafador— de la nacionalidad cubana. Pero lo consoló invistiéndole Caballero Andante de la Revolución, y lo envió primero al Congo, donde a pesar de todo pudo salir con vida; y después a Bolivia, donde acabaron sus aventuras y días».

«El narrador confluyó con un centenar de argentinos en el proyecto de organización de la columna argentina del ELN de Bolivia (1967). Cincuenta años después, radicado en Barcelona e iniciado en la historiografía, y en particular en la historia del siglo XX, el autor ha vuelto sobre sus pasos sudamericanos, a la memoria de sus muchos compañeros, y a los errores y horrores de sus míticos “héroes revolucionarios” y maestros de doctrina», concluye Daniel Guevara.

¿Pinta o no interesante? ¡Final de la etapa guevarista o de la imitación del Quijote ya te espera!

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