Curiosidades de “El lamento de los muertos”

Curiosidades de “El lamento de los muertos”

Hace poco te hablamos de El lamento de los muertos, esa compilación de relatos escrita por Kevin Ignacio Gómez Durán que no deberías dejar pasar por alto. Por eso, y para animarte a su lectura, le hemos pedido al propio autor que nos cuente más al respecto de dicha antología.

«En algún momento, un compañero de la facultad me cuestionó qué era el amor para mí. Yo respondí a partir de mi experiencia, sin considerar el amor romántico. Al hacer esto, mi colega sugirió que escribiera un libro, y así hice. Lo deseché a las pocas semanas. Sin embargo, continué escribiendo sobre mi vida amorosa en un tomo nuevo. No me hallaba muy lejos de terminar este proyecto cuando dejé de encontrar motivación para continuar redactando», comienza explicando.

¿A que te has quedado sorprendido/a? ¡Pues espera a seguir leyendo! Porque como bien prosigue Kevin Ignacio Gómez Durán, «no obstante, ya tenía otro manuscrito en marcha. Se trataba de un libro sin título, que había iniciado con una pesadilla. En mi sueño, yo me encontraba explorando una de las casas de mi abuelo. Durante un año, en la niñez, yo había residido ahí, y el sitio siempre me había parecido espeluznante. La vivienda era mucho más grande en mi pesadilla, con al menos seis habitaciones. Los hechos quedaron plasmados en un fragmento de la historia llamada Oscura presencia, en honor a la fría y tenebrosa entidad que sentía que me vigilaba desde las penumbras. El resto del relato fue escrito sobre la marcha. Ahí comenzó todo».

En consecuencia, «la totalidad de mis diez relatos han sufrido modificaciones, algunas más recientes que otras. Me causa satisfacción haber logrado que mi obra fuese de mi agrado, pues en su momento incluso yo la aborrecí», nos confiesa.

De los relatos que aparecen en su obra, su autor destaca los siguientes:

«Oscura presencia no fue la única pesadilla que tuve; yo viví una porción de lo que vivió Rubén en El espectro de la gruta, en sueños, al menos. No obstante, me nutrí de una antigua leyenda de mi ciudad de origen, Aguascalientes, para crear la introducción. Es uno de mis relatos favoritos».

«Mirándome fijamente es, en parte, un suceso que experimenté hace algunos meses, tiempo en el que estuve trabajando como maestro. Al menos, la idea principal se basa en esta anécdota mía, pues el niño en cuestión sí existe, con otro nombre, y lo inquietante y aterrador que es él en el escrito no es ni la mitad de lo que él llegó a ser para mí y mis compañeros de trabajo».

«El tesoro enterrado es una pequeña antología de circunstancias que acontecieron en la casa de los abuelos de mi pareja; ella misma personifica a uno de los personajes. El final, no obstante, es producto de mi imaginación, y de otra leyenda popular en mi ciudad».

«El resto de los relatos fueron ideas que llegaron súbitamente a mi cabeza —prosigue—, y que de alguna forma logré desarrollar sobre la marcha y prácticamente de la nada. Probablemente este no sea el último tomo que elabore sobre cuentos de este tipo, pues me agrada bastante escribir sobre este género en particular».

Así que, no pierdas la pista de este autor. ¡Promete!

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