Curiosidades de “Los rostros del cielo”

Curiosidades de “Los rostros del cielo”

Protagonistas muy queridos para Yvonne Armand Villa, que es la autora de Los Rostros del Cielo. A través de ellos aprenderás a mirar la vida —tu vida— de otra manera. Porque te quedan muchas cosas por aprender, aunque no lo creas. Sólo con leerla te darás cuenta de que es así.

«Los libros están presentes. Podríamos decir que son los impulsores de esta historia, pues me brindaron compañía, conteniendo mis tardes de tareas y juegos —confiesa Yvonne Armand Villa—. El espacio donde realizábamos las labores escolares tenía dos hermosos libreros de madera con puertas de vidrio, herencia de mi abuelo paterno. Estaban llenos de libros, muchos de ellos enciclopedias, donde consultábamos miles de temas», prosigue.

¿Por qué son tan importantes los libros para ella? Porque «a cada paso de mi vida, un libro me regala su sabiduría. Aprendí a admirar a aquellos que contaban sus historias personales y me llevaban a conectar con lo profundo de mis emociones. Ellos me inspiran para contar mi propia historia. Una historia que ahora se convierte en la historia de todos, deseo que inunde los corazones para unirnos en un solo corazón restaurado. Que a cada lectura vaya cerrando heridas y que las cicatrices sean las más hermosas», reconoce Yvonne Armand Villa.

En consecuencia, los protagonistas de Los Rostros del Cielo son los bisabuelos y los abuelos, los padres, los hijos y los hermanos, las familias y los amigos, el amor y el desamor, los caminos ya caminados y los caminos que están por crearse, las cocinas y sus comidas, los hogares llenos de aromas, las tristezas, los enojos, los odios y las alegrías. «Los protagonistas somos tú y yo experimentando esta manera de vivir, tratando día a día de encontrar ese hilo conductor que nos lleve a la Fuente anhelada por nuestros corazones», confiesa con toda sinceridad.

Y si te quedan pocas dudas, aquí aporta algunas más para sumergirte en la lectura de esta obra: «Las historias se viven bajo un Cielo que cada día es una experiencia diferente. El Cielo nunca es el mismo aunque en nuestra cotidianeidad nos parezca que no cambia, que permanece: el Cielo nunca es el mismo. Con tonalidades de azul y blanco, a veces amarillo, rojizo o naranja, tal vez negro y gris, hasta nos puede sorprender con algún verde o violeta. Lo único cierto es que está ahí acompañándonos, siendo, por alguna ».

Porque el cielo tiene muchos rostros…

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