Curiosidades de “Teotecnia. Universo en primera persona”

Curiosidades de “Teotecnia. Universo en primera persona”

Teotecnia. Así, a bote pronto, ¿a qué te suena esta palabra? ¿Nada? Se trata de una técnica psicológica que combina el pensamiento «occidental» con el pensamiento prehispánico, y le sirve a J. A. López para concebir una obra sorprendente, distinta, adictiva y subyugante. Él mismo te cuenta a continuación algunas curiosidades relacionadas con ella.

Está claro que estamos acostumbrados a entender el mundo y la realidad de la forma en la que hemos sido programados desde nuestro Nacimiento. Pero ¿qué pasaría si ésta no fuera la única forma ni la más adecuada para el ser humano? Esa es la premisa de la que parte Teotecnia. Universo en primera persona, obra que nos muestra el mundo y la realidad desde nuestra esquina en el universo, dándonos la importancia de ser los creadores de todo aquello que llamamos realidad.

Para empezar, J. A. López quiere que tengas claro que «sabemos a ciencia cierta que todo lo que conocemos entró alguna vez por nuestros sentidos, y de igual forma sabemos que todo tu “ahora” se está construyendo gracias al sistema nervioso en el cerebro. Por esa razón es que toda la realidad puede entenderse como un mundo de energía. Un mundo generado por nuestra biología en el cerebro. Energías de las fuerzas físicas de un ambiente natural que entran por nuestros sentidos transformándose en señales eléctricas en nuestro cerebro. No sabemos cómo es la realidad como tal, únicamente percibimos sus representaciones. Es una verdad que vivimos dentro de una simulación. Una biológica creada por nuestro propio cuerpo, o más bien por aquel sistema que la humanidad así nombró».

Así que una cosa que has de tener clara antes de emprender esta aventura que te propone J. A. López es que «entendiendo que estamos inmersos en esta simulación biológica, entendemos también que el afuera y el adentro son parte de una misma unidad. Somos todos parte de este mundo de energía. De esa forma entenderemos que somos el cielo que vemos cada día, somos la tierra que pisamos y de la cual nos alimentamos, somos el aire que respiramos, esa fuerza invisible que une a todo, el agua que da vida, somos un universo sensible, la parte del universo que siente esos climas internos que denominamos emociones. ¿Qué nos separa entonces y vuelve humanos? En este nuevo entendimiento de la realidad surgen nuevas cuestiones y una nueva cosmovisión que, en realidad, de nueva no tiene tanto. Concebir la realidad como una simulación biológica nos remonta al conocimiento sagrado de antiguas civilizaciones prehispánicas».

Y la conclusión a la que llega, y es la que piedra sobre la que se vertebra esta obra es la siguiente: «Por esa razón es que términos informáticos, conceptos filosóficos prehispánicos y conocimiento científico como psicología, biología y medicina en general, son perfectos para crear este nuevo sistema operativo humano».

¿Qué te parece?

Y si te animas a leer Teotecnia. Universo en primera persona, ten en cuenta estas recomendaciones que te da el propio autor:

  • El sacerdote maya don Bartolomé, que aparece en dicha obra, aún vive. Es el líder espiritual de una comunidad maya en un pueblo de Yucatán. Es campesino y apicultor.
  • Don Bartolomé tiene un jardín botánico con más de mil plantas medicinales. Ç
  • Existe un centro de meditación y estudio donde puedes hospedarte siete días en un retiro para practicar Teotecnia: el arte de hacer energía.

Codoin, ese recurso para los escritores de novela histórica

28 marzo, 2019

Razones para leer "En el país de los Robots"

28 marzo, 2019

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *