Curiosidades de  “Una vida incompleta”

Curiosidades de “Una vida incompleta”

«Cualquiera puede ser un héroe, pero un verdadero villano es algo que sólo logran unos pocos».

Esta singular frase, mencionada de manera arbitraria en Una vida incompleta, resulta ser la esencia misma de la historia relatada. Se trata, pues, de la manifestación de un deseo perpetuo en el corazón del ser humano. Le hemos pedido a su autor, Esteban Reinaldo Muñoz, que nos cuente más acerca de dicha novela, y lo que sigue a continuación es el resultado.

Al respecto de la frase con la que comienza este post, Esteban Reinaldo Muñoz considera que su significado va por la línea de «reclamar que no todos pueden ser tan nobles y tan correctos como lo son los protagonistas de las leyendas. Del mismo modo que no existe ningún ser tan retorcido como para que no pueda ser justificado; por lo menos en una porción de su accionar».

«Todo esto nos conduce a una pregunta cuando menos importante», sostiene Reinaldo Muñoz. ¿Cuál es esa pregunta?: «¿Qué relación alberga todo aquello con el resto de la obra? ¿No se trata acaso de una frase suelta sin mayor importancia? Ambas interrogantes son igualmente válidas, y pueden encontrar respuesta si uno es lo suficientemente atento como para analizar el trasfondo de la situación», cuestiona, para dar aquí la respuesta a tales preguntas:

«Tanto el protagonista como su contraparte han tenido momentos de lucidez en los que han manifestado los más puros y dignos sentimientos. Del mismo modo que también han contado con otros instantes en los que su ser parece ser la personificación del mal. Esa representación de dos seres imperfectos que no pueden encajar en los estereotipos de héroe y villano es la esencia que se mencionó en un principio».

Así, por un lado, tenemos a Verón, quien, a pesar de ser el oponente del protagonista, que en palabras del autor «resulta ser alguien noble que en más de una ocasión luchó por la libertad y lideró una revuelta en contra de un gobierno opresor; aun cuando él mismo formaba parte de la elite. Pero, a pesar de su valor y sus ideales, su totalitarismo lo llevo a matar a todo aquel que no estuviera de acuerdo con su divino parecer.»

En el otro extremo de la balanza está Miguel, quien a pesar de ser el protagonista «es, cuando menos, cuestionable moralmente. Cree en la libertad, el honor e igualdad. Incita a las personas a que piensen por sí mismas en lugar de seguir los dictámenes de quien tiene el poder. No obstante, es un genocida que ha masacrado ciudades enteras. Alguien que fue en contra de las leyes de la naturaleza y resucitó a los muertos a costa de la vida de muchos inocentes», describe.

Y para concluir, Esteban Reinaldo Muñoz cree que se puede decir que es imposible saber con certeza quién es bueno. «Ésa es la magia de esta historia», concluye.

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