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Curiosidades de El valle de las almas en pena: Introducción

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Curiosidades de El valle de las almas en pena (1): Introducción

 

Pocas veces un autor o autora se presta a explicarte en qué consisten sus obras, cómo son sus personajes, qué piensan, en quién se inspiró para recrearlas. Y eso es lo que le hemos pedido a Medea De Montparnasse, autora de El valle de las almas en pena. El resultado merece la pena leerlo. Y van a ser distintas entregas. No te decimos más.

 

Así que, que sea ella misma quien te cuente más acerca de esta obra suya, de sus personajes… De todo un poco, vamos:

 

«Escribiendo suelo ser un poco encriptada de leer porque, aunque digo verdades como puños mezclado con ficción, y en ocasiones con lenguaje y atmósfera onírica, me gusta jugar con el morbo de que sean pequeños jeroglíficos, jugar con el morbo; que quien lea a Medea, lea algo nuevo en el que le cueste distinguir la realidad de la ficción.

 

Es posible que la mayoría llegue a pensar que la ficción es lo real y lo real jamás se lo creería, ya que mi vida la marco tal y como la pienso. Provoco situaciones y vivo para escribir o escribo para leer, y tiendo a que me pasen o provocar cosas muy surrealistas en la realidad. Ahí queda eso, pero ¡verdad verdadera!

 

La pregunta del millón es si se puede entender El Valle de las almas en pena o de las lágrimas en pena que sólo conozco yo —¡eso me ha gustado! ;)— como un ser independiente de la antología del caos escéptico anti-formal y emotivo.

 

La respuesta es sí. Son seres que laten independientes, así que un lector puede leer perfectamente el Valle y divertirse y pensar sin haber leído mi anterior libro. Que me entienda a mí en la globalidad y sinceridad que he ido marcando y sepa que son madre e hijo es más difícil sin leerlo.

 

Creí interesante juntar una forma de contar a partir de historias independientes pero paralelas y que en un momento interseccionan, que me pasa también realmente. Hay un hilo argumental en mi vida y en mis amigos en que todo es puro surrealismo, y que al final intersecciona. Será la marca de haber visto cine maldito y de culto, del fantástico, o de que somos un poco todos Antoñita la fantástica y creamos guiones y vida a la vez… Quién sabe.

 

Por tanto, así mezclé, digámoslo, al grandísimo Valle-Inclán (que me perdone) con La que se avecina, con la oscuridad y guasa de Medea, con un guiño en canciones y un personaje adaptado suyo a mi modus vivendi/escribir, a mi adorado Eduardo Mendoza, a Franco con una actriz S venida a menos, a monjas con yonquis, a sectas de colgados sin poder con masones, a psiquiatras con locos, a un ser normal con todos, a una ninfómana que vive muerta con el ser más depravado del libro… Y, aunque con menos poder que el que allí mora, en el subsuelo, en ese mundo irreal es el que manda. Y a mi marido, conmigo.

 

¿Como podía acabar todo esto?».

 

Si has sobrevivido, Medea De Montparnasse, seguirá contándote más curiosidades de El valle de las almas en pena en próximas entregas.