Diálogos para agilizar una novela, y algo más

Diálogos para agilizar una novela, y algo más

El uso del diálogo permite agilizar el pulso narrativo de una novela, pero también da para mucho más. Es una excelente manera de retratar a sus personajes sin necesidad de recurrir a descripciones. Por eso, dependiendo de su uso, el diálogo se revela como una de las mejores herramientas en manos de un autor.

Está claro que los diálogos agilizan una novela, le dan vida. Usados con criterio, te permiten añadir velocidad a la acción cuando lo creas conveniente, o bien para incrementar la tensión del lector ante lo que puede estar por venir.

Hay autores que se decantan por el diálogo por encima de todas las cosas, de tal forma que apenas dejan espacio para las descripciones. Eso hace que sus novelas sean ricas en lenguaje y en el uso de las palabras, aspecto que deberás tener en cuenta si decides optar por esta alternativa. Ten en cuenta que los diálogos son el reflejo de la manera de hablar de los personajes de la novela, de su personalidad, y eso implica conocerlos bien, pero también manejar un vocabulario acorde a las circunstancias.

Y es que ésa es la segunda función de los diálogos: mostrarnos a los protagonistas de la novela. Lo que, por una parte, te evitará tirar de descripciones y de gastar líneas para contar al lector cómo es cada uno. Del uso del lenguaje y de la manera en que lo usa se intuye la personalidad, de qué tipo es. En este sentido, un buen truco es usar el diálogo para mostrarnos al personaje y acompañarlo de acotaciones referentes a sus reacciones, a su aspecto físico, a su psicología, etcétera.

Recursos, en suma, que te permitirán darle la viveza que requiera la novela según como quieras, y también mostrar a los personajes de una manera más real y ágil. De ti depende hacer buen uso de este recurso.

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