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¿Eres capaz de escribir una novela en menos de un mes?

¿Eres capaz de escribir una novela en menos de un mes?

Ahí está el reto que te proponemos: escribir una novela en menos de un mes. ¿Imposible? ¿Que a saber qué novela va a salir? Nosotros te aseguramos que es posible. Incluso te mostramos ejemplos. Pero no unos ejemplos cualesquiera. ¿Quieres saber cuáles son? Pues sigue leyendo.

Reto: tienes un mes para escribir una novela. ¿Mucho, poco? Se puede, ¡claro que se puede! ¿Que ni dejando todo lo que tienes entre manos, incluso de trabajar, es posible conseguir ese reto? Insistimos: se puede.

¿Qué necesitas? Lo de siempre: un tema, unos personajes, diseñar el armazón de la novela —capítulos, situaciones, etcétera— y ponerle ganas. Lo segundo se presupone, porque en cuanto comiences y tengas el hilo cogido… ¡No lo soltarás! Estamos convencidos.

«Que no, que no se puede…», seguro que estás repitiendo. Y dale al torno, Perico. Sí que se puede. Repítelo con nosotros: ¡sí se puede!

Sin ir más lejos, a John Boyne le dio tiempo ese lapso para escribir El niño del pijama de rayas. Sólo paraba para comer y cenar. Vale, no es que sea una novela excesivamente larga, pero hay que ponerse, ¿eh? Recuerda: en menos de un mes.

Asimismo, ¿sabías que Arthur Conan Doyle pergeñó Estudio en Escarlata en apenas tres semanas de 1886? Sí, era Arthur Conan Doyle, pero era la primera novela en la que aparecía Sherlock Holmes. La primera. O sea, ponerse. Tres semanas, repetimos.

Y ya, el no va más:  una semana. ¿Qué? ¡Menudo reto!, ¿verdad? Si tres semanas ya lo son, una… Pues ése es el tiempo que —dice— empleó Stephen King para escribir El fugitivo. Tanta celeridad luego es recompensada con parecida por parte de los lectores, pues algunos aseguran habérsela ventilado en apenas un día, como mucho.

Como verás, por ejemplos no será. ¡Claro que se puede escribir una novela en apenas un mes! Recuerda: todo es cuestión de ponerse.