Reseña de “El diamante de Titzé”

Reseña de “El diamante de Titzé”

Siempre hay sitio para disfrutar de la fantasía, del buen humor, e incluso de la ternura. Por eso, cuando te encuentras con una obra como El diamante de Titzé, de Elías García Chávez, esbozas una sonrisa mientras te dispones a sumergirte en sus páginas. Uno de esos placeres que merece la pena tomarse de cuando en cuando, y con calma.

El diamante de Titzé, de Elías García Chávez, es una recopilación de cuentos para menores que, a modo de apéndice, incluye un total de veinte poemas que complementan la lectura de aquellos cuentos, en el mismo número que los poemas. Es decir, prosa complementada con poesía para ayudar a los más pequeños a comprender valores tan necesarios en la vida.

Lo mejor de la obra, además del estilo, del que luego hablaremos, es precisamente eso: que exalta una serie de valores tan universales como necesarios y los expone de tal manera que los más pequeños puedan identificarlos y hacerlos suyos. Y todo ello sin que el sacrificio de dichos valores ni su significado estén reñidos con el entretenimiento, que es lo que pretende y consigue Elías García Chávez a lo largo de las páginas de El diamante de Titzé.

El estilo, decíamos antes. Maravilloso, ingenioso. Porque García Chávez es capaz de mezclar fantasía, ternura y buen humor a partes iguales para concebir una obra expresamente dedicada a los más pequeños de la casa, pero que los mayores también deberían leer para comprender de nuevo el significado de ciertos valores —por no decir todos—, y que posiblemente hayan dejado por el camino hace demasiado tiempo.

En definitiva, una obra que incita a soñar, que permite interiorizar valores por todos conocidos y que pone en manos de los más pequeños para su conocimiento y, por qué no, también interiorización. Para que los vayan aprendiendo.

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