Reseña de “Una vida incompleta”

Reseña de “Una vida incompleta”

La familia Mistral es la gran protagonista de esta obra de Esteban Reinaldo Muñoz Ñañez. Familia que se caracteriza por una particularidad: su forma humana. ¿Y eso?, te estarás preguntando. Para empezar, su protagonista puede ufanarse de ser descendientes del sol y la luna.

Representación humana para personajes cuyo mundo está repleto de estrellas y satélites. Un relato donde nada es lo que parece. Porque puede que, nada más empezar a leer, tengas una percepción de los personajes de dicha historia como si fueran sus malos. Nada más lejos de la realidad, porque si algo los hace especiales es que esconden un poder indestructible que amenaza a todos, ya sean buenos o malos, por igual; un poder que sólo poseen el protagonista —el descendiente del sol y la luna— y su linaje.

Los malos, te decíamos. Que podrían pasar por serlo en cualquier otra historia menos en esta que ha escrito Esteban Reinaldo Muñoz Ñañez, de no ser porque los errores intencionales surgen cuando menos te lo esperan, después se autocorrigen y se suceden para insuflar de dinamismo a todo lo que sucede en la novela.

Y es que estamos hablado de una familia, la protagonista de Una vida incompleta, muy poderosa. De hecho, sólo ella fue capaz de desafiar al poder clerical en una época en que el poder del Papado es absoluto. Y lo que es más crítico para el argumento de la obra: sólo ellos son conscientes de un nuevo poder que podría acabar con la supremacía del Papado.

En definitiva, una novela en la que la simbología juega un papel fundamental encarnada en unos personajes que brillan con luz propia. Y todo ello en un mundo donde, como te hemos dicho antes, nada es lo que parece, pero que te invita a zambullirte en una realidad que te atraerá desde el principio, al igual que su trama.

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